
No quiero pasado imperfecto ni pluscuamperfecto,
ni futuros inciertos o concretas fántsias a venir.
Quiero presente, regalitos y besos retroactivos,
con impuestos en abrazos y estampillas de caricias,
ataduras de terciopelo, reproches de algodón,
golpes de miradas tiernas y latidos involuntarios que estremecen cuerpos y ondulan mentes rectas de 91 grados y miles de farenheits laberínticos inexplicables,
aguijones de naturalezas correctivas, pinchazos y chichones sonrientes de sorpresa,
caidas de caballo y varita mágica, un garfio una noche larga sin sol ni luna ni estrellas ni luces ni sombras ni sonidos ni interrupciones ni peros...
una noche como la de anoche.