
Sí sí... de chiquito leia muchas historietas...
los "superhombres" tenían grandes poderes, tiraban rayos... veían através de las paredes, levantaban automoviles, iban más rápido que una locomotora, volaban, se volvían invisibles, tenían un campo de fuerza, se convertían en animales si era necesario...
Pero claro... ya un poco más grande uno se entera que no existe papá noel, y ahí empieza a dudar de Superman, Batman, Wolverine y Flash...
Entonces empezás a descreer de los poderes de Jedi para mover objetos con la mente, o concentrarte en levitar -si lo requiere algún evento de suprema importancia de tu vida adolescente-.
Y aprendés física y con las fórmulas de la gravedad terrestre y conservación de la energía, te olvidas de casi toda posibilidad de disparar rayos, volar o ver através de las paredes con tus ojos.
Entonces, el destino me dió una vuelta de tuerca.
Porque ya no tenía esperanzas en ser yo mismo un super-heroe... pero... porqué no, de descubrir a alguno.
Y resulta que hay seres que ejercen poder sobre otros.
Todo el tiempo.
Declaran guerras, destruyen edificios, o construyen un transatlántico, o se compran una Ferrari, que es también una forma de tener poder.
Pero claro, ese tipo de poder no me llamaba mucho la atención... además que se alejaba bastante de mis pretensiones escolares de lo que eran los "poderes".
Y resultó que encontré a un ser con grandes poderes; con poderes sobre las personas, sobre mi. Con fuerza inigualable para tenerme a sus pies; con el poder innegable de hacerme madrugar, o con el poder de dominar mi mente y mi corazón con un chasquido, con una mirada, con una sonrisa.
Si eso no es poder... que alguien me diga QUE ES!!!...